Hacia la construcción de un protocolo de género en la UFRO

El 1er artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, señala la igualdad en dignidad y derechos que tenemos todos los seres humanos de manera instrínseca. Sin embargo, muchas veces este derecho fundamental se ve vulnerado ante diversas situaciones, como por ejemplo el acoso, donde el ejercicio de poder afecta principalmente a las mujeres en su cotidianeidad, y por tanto, se vuelve imprescindible contar con  espacios de denuncia, visibilización y sobre todo con la garantía de que se velará por el cumplimiento de los derechos.

Hoy la Universidad de la Frontera por medio de diferentes iniciativas, tanto a nivel institucional como estudiantil, avanza en políticas de género, a fin de implementar un protocolo que indique el actuar ante eventuales casos de acoso sexual y maltrato en el interior de la casa de estudios.

Normativa internacional y los avances nacionales

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”, a la cual Chile se encuentra adscrito, declaró (1996) que una sociedad justa, solidaria y pacífica puede tener lugar siempre y cuando exista un respeto a cabalidad de todos los derechos de la mujer. Se considera en dicha Convención que la violencia hacia la mujer corresponde a “Cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Según esta y otras normativas internacionales de derechos humanos, el Estado Chileno debe velar para que sus instituciones posean los protocolos, normativas y acciones que permitan el mayor resguardo posible de todos los derechos humanos de quienes le componen. Las universidades públicas, en su rol educador y acogedor de miles de estudiantes y funcionario/as, han quedado al debe con problemáticas diarias que a nivel histórico se han invisibilizado o naturalizado.

En el año 2013, la Universidad de Chile es pionera en avanzar en esta materia con la creación de la “Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género”, perteneciente a la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de dicha casa de estudios. Actualmente instituciones como la Universidad Diego Portales, Universidad Austral y Universidad Santiago de Chile, poseen iniciativas en torno a la protección de los derechos de las mujeres en caso de acoso o abuso al interior de la universidad.

Avances en políticas de género: la Universidad de la Frontera

En la Ufro, es en el año 2016 donde desde lo/as estudiantes se crea una comisión ante la necesidad de contar un conducto regular que indicara qué medidas tomar frente a situaciones de acoso. Ese mismo año se realiza campaña comunicacional #ProtocoloUfroAhora.

“En esa ocasión se pegaron afiches con la consigna y frases que aludían a la necesidad de crear el protocolo. El Decanato de la Facultad de Humanidades se pronunció consultando por casos específicos de acoso,  sin embargo hasta ese momento no se había visibilizado ninguno. De todas maneras, nosotras planteamos la necesidad de crear un protocolo frente a los posibles casos que eran susceptibles de surgir. Desde entonces se crea esta nueva mesa de trabajo triestamental” indica estudiante partícipe de dicha comisión, Valentina Nein.

En tanto, desde la mirada de las docentes, la Dra. Lucy Ketterer, integrante del Núcleo Técnico del Observatorio Regional de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche tiene una vasta trayectoria que le ha permitido mostrar la necesidad de crear este tipo de espacios dentro de la universidad: “Varias acciones se han levantado principalmente desde lo/as estudiantes, quienes han generado sumarios frente a compañeros de cursos superiores que han cometido abusos, como lo sucedido en algunas movilizaciones. Desde ahí se comenzó a generar una presión para ver cómo actuar frente a estos casos”.

La docente relata que existe temor al momento de denunciar este tipo de situaciones, urgiendo un profundo avance y proceso educativo a la interna de la universidad y sus políticas de género desde una perspectiva de derechos humanos. A su parecer, el acoso y la violencia se ven reflejados en situaciones cotidianas del ámbito laboral,  que se generan a través de acciones abusivas de poder.

“Pese a lo difícil que es generar cambios en espacios conservadores, hay gente que se motiva y que quiere cambiar la realidad, cambiar las relaciones entre nosotros. Hoy los jóvenes se están cuestionando sus propias actuaciones, y eso ayuda a generar cambios”, puntualizó Keterer.

Es este camino, la Facultad de Educación Ciencias Sociales y Humanidades conformó una mesa triestamental, conformada por estudiantes, académicas/os y funcionarias/os,  donde se recogen las inquietudes de los distintos estamentos, asumiendo la intención de avanzar en políticas de género para la Facultad.

Igualmente se encuentran activas en la universidad iniciativas como el Protocolo de Buenas Prácticas Laborales y Gestión de la Denuncia de Matrato y Acoso Laboral y Sexual que actualmente trabaja la Vicerrectoría de Administración y Finanzas y la propuesta de integrar casos de abuso y acoso sexual al Reglamento de Convivencia Estudiantil.

Hoy todas estas iniciativas buscan converger para poder ofrecer principalmente a las estudiantes y funcionarias, el protocolo adecuado ante la vulneración de sus derechos fundamentales en los espacios de estudio y trabajo. Desde una mirada estudiantil y junto a las instancias que se generan desde el mundo académico e institucional, cada una de las partes plantea sus inquietudes y problemática cruzadas por la violencia de género, esperando que una vez constituido el protocolo, no exista miedo al denunciar y se desnaturalicen este tipo de prácticas al interior de la universidad.