Protección del patrimonio natural: Los bosques nativos

bosque nativo pequeaEl 14 de marzo se cumplieron dos años desde el trágico incendio forestal que afectó 6.599 hectáreas en la Reserva Nacional China Muerta, región de La Araucanía. El resultado fueron innumerables pérdidas para el ecosistema, un hecho que sin duda nos invita a la reflexión sobre el cuidado de nuestro patrimonio natural.

Nuestro país posee aproximadamente una superficie de 13,6 millones de hectáreas de bosque nativo, de las cuales el 60% se encuentra en manos de pequeños y medianos propietarios, localizados en su mayoría en la zona Centro Sur de Chile, según un estudio del año 2014 de la Universidad del Biobío.[i]

La pérdida del bosque nativo va cada año en aumento. Las causas que lo explican corresponden principalmente a la conversión a otros usos del suelo, donde destacan las plantaciones forestales (pino y eucaliptos, entre otros), matorrales, agricultura y ganadería.

Los investigadores de la Universidad de La Frontera pertenecientes al Laboratorio de Ecología del Paisaje del Departamento de Ciencias Forestales, Adison Altamirano y Alejandro Miranda realizaron un análisis de nueve estudios sobre el hotspot ubicado entre la región de Valparaíso y Los Ríos, donde constataron que desde 1970 se ha perdido un 19% del bosque nativo: 782.120 hectáreas afectadas, las que se han convertido en plantaciones de árboles exóticos, matorrales, terrenos para ganadería y agricultura[ii].

Según el Ingeniero Forestal René Reyes, Vicepresidente de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, otra causa importante que explica el aumento de la pérdida de bosque nativo, se debe a la escasa aplicación del marco regulatorio existente en nuestro país: ”Tenemos una ley que trata de regular el uso de los bosques y que hace obligatorio el plan de manejo para poder cortar un bosque, pero se sabe que casi el 70% de tala del bosque nativo se hace ilegal en Chile”, señala.

Agrega que los recursos de la ley 20283 sobre recuperación del bosque nativo y fomento forestal, no se han utilizado para el propósito que tenía en un principio: “Tenemos una ley de bosque nativo promulgada el 2008 y que entrega subsidios para que los propietarios del bosque hagan un buen manejo del bosque nativo, sin embargo, por diversos motivos, esta ley no ha funcionado y existe un porcentaje de cerca del 5% del presupuesto que realmente se ha destinado a estos fines”.

El bosque nativo cumple funciones fundamentales para la sustentabilidad del planeta, su pérdida afecta directamente nuestro ecosistema, afectando la disminución de la provisión del agua, la captura y secuestro de carbono, y la afectación directa a la recreación y al turismo. Por el contrario, sus beneficios son innumerables, como proteger la ribera de los ríos, cauces y fuentes de agua, regulando el ciclo a través de la conservación de la humedad. Asegura la biodiversidad, al transformar las quebradas en corredores biológicos, y provee de alimentos (hongos, semillas, etc).

El caso de China Muerta.

Con nostalgia recordamos los incendios ocurridos en China Muerta hace ya dos años. Un daño ecológico de pérdidas innumerables, fauna y bosque nativo afectados en 22 días de un devastador incendio que conllevó un intenso trabajo por parte de Conaf  y profesionales provenientes de Uruguay y Argentina.

Se estima que recuperar la flora y el ecosistema de China Muerta, sin intervención humana, demoraría de 300 a 400 años. En el caso de los árboles nativos, demorarán en promedio 50 años en tener nuevamente un aspecto boscoso. Esto implica que tendrán que pasar generaciones para ver los resultados.

 

Cuando hablamos de incendios forestales de esta magnitud, no es solo la perdida de bosque nativo la que está en juego. Especies de reptiles, mamíferos, aves, insectos, plantas, hongos, bacterias sufren la devastación de estos incendios, aumentando el daño a pérdidas innumerables. Los bosques son importantes proveedores de ecosistemas, recurso y energía, y el daño se vuelve irreparable.

Frente a la devastación de esta área quemada por los incendios, se hace necesario llevar a cabo acciones concretas que reviertan y ayuden a la preservación y restauración del patrimonio silvestre. Es por ello que el Gobierno Regional de la Araucanía en julio del año pasado anunció la destinación de  $5.900 millones para la ejecución de un programa que busca recuperar las áreas silvestres que fueron afectadas en los parques nacionales Conguillio, Tolhuaca, y de las reservas de Malleco y China Muerta. 

Además, la Corporación Nacional Forestal de La Araucanía emitió un Plan de Restauración de la Reserva Nacional China Muerta, que incluye el establecimiento de una línea de base cartográfica, la recolección de semillas de especies nativas, lo que dará vida a un banco de germoplasma. Además del control de erosión a través del levantamiento de 390 metros cuadrados de empalizadas y ordenamiento de madera. [iii]

El documento que consta de 64 páginas fue entregado a distintos actores de Melipeuco, como comunidades pehuenches, organizaciones vecinales, municipalidad, organizaciones no gubernamentales, académicos y empresarios forestales. Además, para el resguardo y conservación de los bosques se creó una mesa técnica de prevención de incendios forestales, donde se capacitaron más de 1000 vecinos, pequeños propietarios de empresas forestales, bomberos, militares de la BRIFE y funcionarios de Conaf.

Responsabilidades

En Chile solemos ver que las medidas implementadas por las instituciones públicas obedecen más bien a una reacción que a la prevención frente a ciertas situaciones de riesgo. El caso de China Muerta es un claro ejemplo de ello. Según los propios lugareños, el incendio comenzó dos días antes que llegaran las brigadas de Conaf, cuando el fuego ya estaba descontrolado.

La protección del patrimonio natural, y específicamente del bosque nativo, es una responsabilidad que le corresponde al Estado. Sin embargo, la falta de recursos y de leyes que respalden la institucionalidad, como lo es Conaf, ha hecho que esta sea cuestionada en reiteradas ocasiones.

Fuente: ww.conaf.cl

Actualmente, Conaf es una Corporación de derecho privado que ejerce funciones públicas y es financiada con ley de presupuestos, anomalía que ha sido observada por la Contraloría General de la República, el Tribunal de la Libre Competencia y el Tribunal Constitucional.

Es necesario reconocer las causas y consecuencias de la destrucción de bosques, mejorar la legislación vigente y su fiscalización, así como aumentar las bonificaciones otorgadas a los propietarios para el manejo y conservación del bosque nativo, y los recursos destinados a la capacitación, enseñanza e investigación. Además, se requiere una creciente inversión pública y privada en la restauración de los bosques destruidos por incendios en áreas protegidas del Estado y terrenos privados. También es necesario mejorar la prevención de los futuros incendios los que según las predicciones disponibles, aumentarán debido al cambio climático.[iv]